Psicosomática

Psicosomática

A veces el malestar no llega en forma de pensamientos ni de emociones claras. Llega como un dolor que los médicos no terminan de explicar, una tensión que se instala en el cuerpo y no se va, una fatiga que no desaparece con el descanso, problemas digestivos que se agravan en momentos de estrés, o una sensación de no habitar del todo el propio cuerpo.

El cuerpo no miente: cuando hay experiencias que no han podido ser procesadas emocionalmente, el organismo encuentra su propia manera de sostenerlas, y con el tiempo puede manifestarse como síntoma físico.

Trabajo con personas que sienten que algo en su cuerpo lleva demasiado tiempo hablando sin que nadie le haya prestado atención. El enfoque terapéutico parte de entender el síntoma no como un problema aislado, sino como una señal con sentido: algo que el cuerpo está intentando comunicar y que merece ser escuchado. A través de un trabajo que integra la dimensión emocional, corporal y la historia de la persona, el objetivo es que el sistema nervioso pueda, poco a poco, soltar lo que ha estado cargando.